¿Alguna vez haz sentido de esos vacíos feos en el estómago cuando algo sucede? ¿Te ha pasado dos veces en menos de veinticuatro horas?
Bueno, si no, no te lo deseo.
lunes, agosto 06, 2012
lunes, junio 25, 2012
Con nada más que un "¡Puff!"
... Ella comenzó a pensar en sirenas, mar, bosques y tiempo; en viajes alrededor del mundo y susurros en el viento que le asegurarían que nunca estaría sola; en vistazos de mechones de pelo medio rojo dando vuelta en una esquina y desapareciendo cuando efocara la mirada; en vida; en muerte; en tristeza y soledad; en puntos y comas que son demasiado gentiles para ponerle un final a las cosas; en ella.
En ella.
En lazos que trascienden la barrera que hay entre un mundo y otro.
En ella.
En lazos que trascienden la barrera que hay entre un mundo y otro.
domingo, abril 15, 2012
martes, abril 10, 2012
lunes, marzo 12, 2012
domingo, febrero 26, 2012
domingo, febrero 12, 2012
domingo, febrero 05, 2012
sábado, febrero 04, 2012
Cosas.
Ojalá hubiera un nombre para la fobia a las personas que se hacen pasar por otras personas y que no lo dicen.
martes, enero 31, 2012
♪
Una de las cosas que más extrañaba era tocar música. Sin tiempo para mí apenas había tenido tiempo siquiera de tararear una cancioncilla, ni hablar de la guitarra.
Pero hoy tuve un antojo especial.
Imprimí un par de partituras, cargué las pilas de mi teclado —digno de mi suerte, el transformador murió—, bajé mi atril al primer piso y me puse en labor. Creo que hay pocas cosas que me abrigan tanto el corazón como ver nacer una canción bajo mis dedos. No seré una Beethoven, pero nunca toco las teclas de un piano porque sí, siempre le pongo amor especial porque la sensación de sacarle una sonrisa a alguien (aunque sea, a veces, sólo a mí misma porque así lo quiero) con lo que suena no tiene precio, y es un regalo que aprecio demasiado.
Lo mejor es saber que así como siento que mis manos se ponen ansiosas cuando toco un piano, también puedo sentir la felicidad de las teclas que me dan la bienvenida de vuelta, como si el tiempo no hubiera pasado.
Pero hoy tuve un antojo especial.
Imprimí un par de partituras, cargué las pilas de mi teclado —digno de mi suerte, el transformador murió—, bajé mi atril al primer piso y me puse en labor. Creo que hay pocas cosas que me abrigan tanto el corazón como ver nacer una canción bajo mis dedos. No seré una Beethoven, pero nunca toco las teclas de un piano porque sí, siempre le pongo amor especial porque la sensación de sacarle una sonrisa a alguien (aunque sea, a veces, sólo a mí misma porque así lo quiero) con lo que suena no tiene precio, y es un regalo que aprecio demasiado.
Lo mejor es saber que así como siento que mis manos se ponen ansiosas cuando toco un piano, también puedo sentir la felicidad de las teclas que me dan la bienvenida de vuelta, como si el tiempo no hubiera pasado.
miércoles, enero 04, 2012
Ma valse.
martes, enero 03, 2012
Amigos.
Sin razón especial, a veces a uno le dan ganas de agradecer con el alma pequeñas cosas de la vida. Cosas que siempre están ahí y que, tal vez por la rapidez de las horas o por el mismo despiste del que uno es víctima con la vorágine de los tiempos, no les damos la suficiente importancia; me da la impresión de que no nos preguntamos lo suficiente qué sería de nuestra vida si esas cositas no estuvieran ahí.
O, bueno, siempre puede ser sólo una más de mis cavilaciones mentales. No es secreto que mi cabeza no funciona bien, en el más tragicómico de los sentidos.
Ayer, como un regalo del cielo, o nada más como un recordatorio de lo bonita que mi vida es, me vi sin planearlo rodeada de amigos. Lo curioso de esto es que mis amigos son los mejores del mundo, es como si alguna mano invisible me los pusiera en el camino, ahuyentando a los que no tienen valor suficiente para adoptar la palabra amigo como un vínculo que los relacione conmigo. Son de esa clase de personas que se dan el tiempo de darte aunque sea una palabrita (lo curioso, es que esas palabritas pueden significar un mundo en su sencillez, y eso es lo que las hace tan grandiosas y a mis amigos tan valiosos), yo supongo que ni siquiera con la intención de decirte 'Oye, estoy aquí', sino por el simple hecho de que les nace como algo natural, ¿no es bonito aquello? ¡De las más curiosas y variadas formas! Y lo interesante es que cada una puede adaptarse a mí como un guante sin el más mínimo esfuerzo. Porque sí.
En fin. Gracias, amigos. <3
O, bueno, siempre puede ser sólo una más de mis cavilaciones mentales. No es secreto que mi cabeza no funciona bien, en el más tragicómico de los sentidos.
Ayer, como un regalo del cielo, o nada más como un recordatorio de lo bonita que mi vida es, me vi sin planearlo rodeada de amigos. Lo curioso de esto es que mis amigos son los mejores del mundo, es como si alguna mano invisible me los pusiera en el camino, ahuyentando a los que no tienen valor suficiente para adoptar la palabra amigo como un vínculo que los relacione conmigo. Son de esa clase de personas que se dan el tiempo de darte aunque sea una palabrita (lo curioso, es que esas palabritas pueden significar un mundo en su sencillez, y eso es lo que las hace tan grandiosas y a mis amigos tan valiosos), yo supongo que ni siquiera con la intención de decirte 'Oye, estoy aquí', sino por el simple hecho de que les nace como algo natural, ¿no es bonito aquello? ¡De las más curiosas y variadas formas! Y lo interesante es que cada una puede adaptarse a mí como un guante sin el más mínimo esfuerzo. Porque sí.
En fin. Gracias, amigos. <3
viernes, diciembre 30, 2011
viernes, noviembre 04, 2011
lunes, octubre 03, 2011
Mis angelitos.
Cuando la gente me pregunta por qué estoy obsesionada con los ángeles, la verdad es que no puedo darles una explicación razonable, ni siquiera sé por dónde empezar la mayoría de las veces. Si me pusiera a pensar más detenidamente, podría hasta admitir que ni yo misma sé de dónde surgió, ni cómo, ni cuándo, mucho menos por qué.
Seguramente me tratarían de loca, o de una pobre joven con demasiada imaginación y tiempo libre, si les dijera que nací entre el día en que se celebran los santos de Miguel, Gabriel y Rafael y el día de los ángeles custodios; o que mi marca de nacimiento en el brazo tiene forma de ala. Además, ¿no es que todos los bebés pueden ver ángeles? ¿no es que todos ellos hacen gorgoritos mientras miran los rincones? No es algo con lo cual alarmarse.
Si tuviera que defenderme, al menos podría decir que mis paredes no están llenas de santitos, o figuritas, o lo que fuera; la verdad, es que no soporto las estatuas (de tamaño mediano hacia arriba), menos aún cuando las iglesias están sobresaturadas de ellas. ¡Qué decir de las pinturas! Algo que debo confesar: Si me hicieran entrar a la Capilla Sixtina, no duraría ni dos segundo y ya estaría corriendo en busca de escape.
En fin, ¡creo que me he desviado del tema! Todo podría pasar como simples anécdotas si no fuera porque he visto cosas, he oído y también he sido llamada. Y cuando te llaman, no puedes hacer menos que responder. No es un detalle menor contar estas cosas porque han sido buenos, porque a lo largo de mis diecinueve años de vida me he visto rodeada de ángeles con alas y sin ellas, he visto miradas en la calle llenas de luz, he sido testigo de cosas que ni siquiera yo misma me puedo explicar.
Y por eso no espero que me comprendan, o que compartan lo que yo pienso.
Sólo quiero darle a ellos las gracias.
Seguramente me tratarían de loca, o de una pobre joven con demasiada imaginación y tiempo libre, si les dijera que nací entre el día en que se celebran los santos de Miguel, Gabriel y Rafael y el día de los ángeles custodios; o que mi marca de nacimiento en el brazo tiene forma de ala. Además, ¿no es que todos los bebés pueden ver ángeles? ¿no es que todos ellos hacen gorgoritos mientras miran los rincones? No es algo con lo cual alarmarse.
Si tuviera que defenderme, al menos podría decir que mis paredes no están llenas de santitos, o figuritas, o lo que fuera; la verdad, es que no soporto las estatuas (de tamaño mediano hacia arriba), menos aún cuando las iglesias están sobresaturadas de ellas. ¡Qué decir de las pinturas! Algo que debo confesar: Si me hicieran entrar a la Capilla Sixtina, no duraría ni dos segundo y ya estaría corriendo en busca de escape.
En fin, ¡creo que me he desviado del tema! Todo podría pasar como simples anécdotas si no fuera porque he visto cosas, he oído y también he sido llamada. Y cuando te llaman, no puedes hacer menos que responder. No es un detalle menor contar estas cosas porque han sido buenos, porque a lo largo de mis diecinueve años de vida me he visto rodeada de ángeles con alas y sin ellas, he visto miradas en la calle llenas de luz, he sido testigo de cosas que ni siquiera yo misma me puedo explicar.
Y por eso no espero que me comprendan, o que compartan lo que yo pienso.
Sólo quiero darle a ellos las gracias.
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