miércoles, diciembre 18, 2024

I hate goodbyes.

 But I'm afraid it's time, once again.

martes, octubre 15, 2024

Lo que queda.

El viernes fui a ver a Paul McCartney.

En los días y días de anticipación previa, pensé mucho en la música y lo que significa para mí. Particularmente, The Beatles. Si uno mira este blog y las casi dos décadas que lleva (uff), es imposible no notar las pinceladas que sus letras y melodías tienen en todo lo que aquí implica el vómito de mi creatividad y emociones. Mientras la yo de ahora se iba formando, ahí estaban ellos haciendo de banda sonora.

Junto a estos abuelos perdidos en el tiempo igual que yo, cosas han ido y venido. Sobre todo, mi corazón se ha entregado y devuelto, sangrado y sanado, y al final del día sólo quedamos él y yo y una discografía que todavía me hace llorar si la escucho con la suficiente atención.

Pienso mucho en cómo llegaron a mí; la yo que quería encajar consumiéndolos en un atracón y descubriendo un nuevo lado de la música que me acompaña hasta el día de hoy y que creo que no va a abandonarme en ningún momento cercano: Las palabras melosas, las promesas de amor, acordes de guitarra y piano aprendidos con la pasión de un corazón joven y lleno de la esperanza de promesas compartidas. Puedo mirar todo eso, en retrospectiva, y atesorarlo como el maravilloso testimonio de mi capacidad de amar.

Creí que entre las armonías de ese cuarteto iba a encontrar cosas que soñé y no pasaron, otras que sí. Aún hoy, creo que la prosa bonita, las metáforas y todas aquellas imágenes que han alimentado la historia de la música por más de cincuenta años, cuidan celosamente el lado más suave, más tierno y lleno de esperanza de muchas personas que buscan no dejarse perder en lo mundano.

 Ahí está mi corazón, y ellos lo cuidan entre sus discos.

viernes, julio 07, 2023

5.

 El día que se murió el John era julio, y había llovido mucho. Me acuerdo que unas señoras se habían caído al barro un poco antes, en el entierro de mi tía.

Yo no fui, porque el Johncito estaba postrado y había que estar vigilándolo.

El día que se murió el John no destaca mucho en el calendario, a veces se me olvida hasta cuál es la fecha exacta. Pero destaca el calor de la estufa, que pasó encendida para que estuviese abrigadito, el almuerzo que le hizo mi mamá y que no comió. Mi pena grande, grande, grande.

Todavía no puedo ver los videos de esos últimos días, y no quiero pensar que eso fue todo lo que mi papá pudo ver porque estaba en el hospital.

El día que se murió el John fue de arte improvisado, de una masa de sal para guardar las huellas de sus patitas. Ese recuerdo también se lo llevó la humedad.

Fue de pensar en pequeños consuelos: Poner una plantita de manzano en su tumba porque él amaba las manzanas.

Ese árbol, ahora, es más alto que yo.

(No es mucho, pero él era tan, tan chiquitito).

El día que se murió el John fue de una desolación que rara vez he vuelto a sentir, de un llanto que nos sacudía las entrañas. Fue hacerle cariño hasta el último momento para que se fuese acompañado y amado a pesar de que se me rompía el corazón.


El día que se murió el John-- Su última gentileza, fue quedarse abrigadito bajo mi mano hasta que tuve que decirle adiós en la tierra.

Aún puedo sentir su pelito, el tacto fantasmal más preciado.

sábado, diciembre 24, 2022

“Oh”, en itálica.

 Así que es una fobia a diciembre.

lunes, diciembre 19, 2022

La suavidad como un modo de vida.

 Entre canciones acústicas, la caricia de la arena en los pies. La delicada toma de una cámara análoga.

Las palabras que sangran en el papel.

(Es necesario).

miércoles, diciembre 14, 2022

¿Qué se hace con las constantes ganas de llorar?

 Se llora cuando se pueda.

martes, diciembre 13, 2022

En el camino.

Es una danza curiosa.

Primero, porque no me sé los pasos, y nunca quise saberlos. Le hacía la huida a este baile como si fuese una sentencia de muerte, una vergüenza. Me rebelé, y rebelé, y rebelé.

Luego, le vi danzando por el rabillo del ojo.

Sola, siempre sola.

Y le ignoré. Porque yo no quería bailar así, y en mi testarudez pretendí que no existía. De seguro, eso mismo hacía que me sobresaltara aún más cuando recordaba que estaba más cerca de lo que había creído, haciendo sus pasos sin importar que yo no le siguiera.

Ese fue mi error, quizás. Hacerme creer que no estaba bailando.

Porque lo hacía. Cada vez que le esquivaba, cada vez que cambiaba de dirección. Lo hacía, espejando sus movimientos para no cruzarnos.

Y aprendió a bailar alrededor mío, hasta que me acostumbré a su presencia. Hasta que, un día, predije dónde estaría, y giramos al mismo tiempo. Dos sombras dejándose llevar por la misma fuerza.

Y ahí ando.

No me sé los pasos, pero lo quiera o no me estoy acoplando al ritmo de la soledad. No me asusta.

Baila bien.

jueves, septiembre 29, 2022

Derecho al olvido.

 (Siempre suele ser septiembre de epifanías).

Mi hermana me recordó el concepto de FOMO. Es muy consciente de ello, y creo que su propia consciencia me ayudó a tomar el término y aplicarlo a mis propias experiencias.

Creo que sí, lo sufro. Lo sufro mucho. Muchas de las cosas que he hecho han sido por el miedo a estarme perdiendo algo importante.

Pero otra cosa que aprendí es que es sano permitirse olvidar un poquito, así el miedo no te ataca, porque simplemente voló de tu mentecita a otros lugares.

(Sigo aprendiendo).

viernes, mayo 20, 2022

Mmm.

La mitad de mi tristeza se iría si simplemente aceptara que hay cosas que fueron maravillosas en su momento, y las amé mucho, pero eso no va a hacer que vuelvan.

sábado, febrero 05, 2022

"let them comfort you"

 Creo que a veces simplemente tengo que volver al centro.

A la parte más cristalina de mí, la más cierta. La que nunca, nunca cambia.

A veces, sólo tengo que cerrar los ojos y dejar que la música me abrace. Nada más.

viernes, febrero 04, 2022

The mortifying ordeal of being known.

 Creo que pasa que, hablar de ti te deja tan, tan vulnerable, que mientras más lo intentas, más rechazo le agarras.

martes, enero 18, 2022

The silver lining.

 Al menos ya no está en mis tripas.

miércoles, diciembre 29, 2021

In my defense.

 It has not been for lack of trying.

Ugh, even worse!

 Looking into the past.

And what are you doing...

 ... at 2 AM, looking into my brain?

miércoles, diciembre 22, 2021

El salto.

 Al final no seguí.

Me dio flojera, me centré en otras cosas, me puse a pensar.

Las sensaciones no se van; mutan, se apagan por momentos, pero no se van. Este año, quizás, por aferrarme a cosas que me divierten, que me hacen sentir de forma intensa, también me he hecho daño de forma intensa. Lo he mantenido porque me cuesta soltar, porque en mi idealización vivo con la esperanza de que la fantasía en mi cabeza ocurra.

Hoy, a pocos días de que finalice el año, estoy tratando de ser más honesta y cuidarme. Quizás no voy a tener gente quedándose dormida junta, bailando September mientras se enamoran (de sólo pensarlo se me llenan los ojos de lágrimas), pero voy a tener tranquilidad, o eso espero. No voy a sentir patadas en el estómago cada vez que doy mucho y espero que me den lo mismo, cada vez que soy injusta en mis exigencias para otras personas.

Puede que me vuelva de esa gente que sube al cerro como hobbie y ya, pero, espero estar más tranquila. Es todo lo que pido.

domingo, diciembre 19, 2021

Ladies and gentlemen...

 Doja Cat.

Tres cosas que he sentido hoy.

viernes, diciembre 17, 2021

Este aparatito llamado corazón.

 A veces eres tan no-chill. Y como si nada, después, eres más estoico que una piedra.

¿Cuáles serán los pensamientos que logran taladrar algo de sentido a tu palpitar?

miércoles, diciembre 15, 2021

Gasp.

 Oye, qué cuático esto de sentir cosas a un nivel de sensaciones, no saber ponerle nombres, describirlas con pena y luego saber que hay una razón para eso.

Y hay más de mí de lo que podría pensar. Siempre, siempre hay más de mí.

Hay calma.

martes, diciembre 14, 2021

Cascabel.

 Como a los niñitos; sacudiendo juguetes para distraer la atención.