sábado, febrero 16, 2013

La Catie que hoy existe.

Existe un verano bastante significativo en mi vida. No porque haya conocido al amor de mi vida, no porque haya tenido una de esas aventurillas que después se vuelven sensación de taquilla en los cines, tampoco porque me haya ido a recorrer Europa con nada más que un trozo de chicle en los bolsillos y una armónica. Este verano volvió a mí hace poco, sin mi permiso, cansado de estar enterrado en la montaña solitaria que son mis recuerdos.

Lo primero que llama la atención de mi pequeño relato es que, en ese entonces, yo no pasaba de los once años. "¿Qué tanto puede hacer una niña de once durante un verano?", se preguntarán ustedes. En cuanto a libertad, no mucho. De hecho, creo que mi memoria no me falla si digo que ese año ni siquiera me moví demasiado de mi casa. Sin embargo, el gran giro de acontecimientos se produjo de las maneras más inesperadas y —alegremente— de una manera que me hará atesorarlo por mucho tiempo más.

Mi pequeña yo mandaba cartas. Ponía todo mi esmero en adornas las hojas, escribir con mi mejor letra y llenar ambas planas. A pesar de que la amiga a quien se las enviaba (una ex-compañera de colegio a quien aún quiero muchísimo) vivía en la misma ciudad que yo, hacía todo el proceso de poner estampillas, ir al correo y rogar porque la dirección estuviera bien escrita y la carta llegara sana y salva a su destino. Así nos comunicamos durante meses, hasta que un día llegó un sobre bastante particular: Tenía mi nombre escrito muy pulcramente en su papel envejecido, las esquinas estaban decoradas de morado y si tenía remitente no me percaté en un primer momento; en un espacio y con un estilo de letra similar a los relámpagos estaba escrito "Harry Potter".

Sobra decir que me dio un ataque de pánico porque pensé que me había llegado una carta de Hogwarts. ¿Cómo le iba a decir a mi mamá que era una bruja y que no podía ir al colegio en marzo? ¿Me dejaría viajar hasta Inglaterra para aprender magia? ¿Dónde rayos iba a comprar una varita? Traté de pensar en la mejor forma de informarle las fantásticas noticias mientras abría el sobre con manos temblorosas.

No tuve que darle más vueltas al asunto porque resultó que sólo era otra carta de mi amiga. ¡Pero tampoco era una decepción porque me contaba cosas maravillosas! Además de decirme que me extrañaba y que le escribiera pronto, me contaba de un acontecimiento del que jamás había escuchado en mi vida: Su mamá le había reservado un libro que estaba por salir, y no cualquier libro, era el 5º de Harry Potter. Lamentablemente yo sólo conocía las películas porque en mi casa no compraban más libros que los que pedían para el colegio, pero decidí inmediatamente que aquello no se podía quedar así; ya me había leído todos los libros que me habían pedido para ese año en un par de semanas (un hábito que decidí adoptar porque los libros de mi curso anterior habían sido bastante buenos) y mi imaginación quería más y más. Así que corrí hasta mi mamá y le dije que debía comprarme los libros de Harry Potter.

Curiosamente —algo que me desconcierta aún hasta ahora— las cosas salieron mucho mejor de lo que esperaba. Mi mamá no sólo llegó con un libro de Harry Potter, sino que llegó con La Orden del Fénix cuando aún no se había lanzado en español; sólo hace poco comprendí que de alguna forma se hizo con un libro que tenía la traducción de un grupo de fans de internet. Encontré los instantes perfectos para comenzar mi lectura en mi tiempo libre durante mi taller de natación, entre el tiempo que yo tenía mi sesión y la de mi mamá habían por lo menos dos horas libres, así que yo iba y me refugiaba bajo algún arbolito a leer.

Nada de lo que me había pasado en la vida hasta ese momento fue tan fantástico como cuando empecé a pasar las páginas y todo un mundo que nunca había imaginado se empezó a construir frente a mis ojos. La piscina y la gente desaparecieron a mi alrededor. A veces escuchaba gente hablar con mi mamá cuando nos íbamos y decir que era increíble la rapidez con la que leía y lo quietecita que me quedaba. No me interesaba no entender un montón de cosas (era el primer libro de la saga que me leía) y que de repente en la traducción salieran notas como "Lo siento, no sé traducir la palabra que dice acá", aquel gordo libro en mis manos se volvió algo necesario e irremplazable. En poco más de una semana me lo había acabado y mi mamá encontró tan increíble que me lo hubiese leído en un lapso tan corto que no le tuve que rogar mucho para tener los tres primeros volúmenes en mis manos.

No cuesta mucho deducir que ahí se fue el resto de mi verano.

No sé cuántos libros me leí ese verano, pero aquel cambio fue tan drástico que jamás dudé al determinar cuándo mi hambre de libros se volvió algo más que disfrutar de los libros de mi colegio y sacarme puros 7 en las pruebas de literatura. Ese verano en particular es tan importante para mí por el simple hecho de que estableció los cimientos de quien soy ahora, generó el modo en que río, lloro, suspiro y sueño al leer, hizo que las letras fueran algo más que un medio para escribir ensayos en la universidad.

Mi corazón palpita en letras, mis ojos se pasan la mayoría del tiempo dentro de mi cabeza, explorando el sinfín de mundos que he explorado, los millones de vidas que he vivido con sólo voltear páginas. No hay imágenes más vívidas que las que he formado como interpretación de las palabras en mis historias.

Si la música es mi alma, los libros son lo que la atan a mi cuerpo y hacen que el mundo sea algo más que lo que pasan en las noticias. Un mundo que vale la pena vivir.

martes, enero 15, 2013

A veces me atacan unas ganas terribles de ser como Audrey Tautou en Hors de Prix.

jueves, enero 10, 2013

Hasta lo más profundo del mar.

Caminar sobre la arena y sentir las burbujeantes caricias de la espuma, esa brisa cortante que te llena de sal las mejillas. Sentarte con un buen libro sobre las rodillas o sacar una cámara y fotografiar la vida mientras pasa. Sumergirte en el refugio del agua, los latidos de tu corazón tamborileando en tu cabeza como única compañía.

Remolinos que juegan con tu cabello y lo vuelven una flama de colores que baila a tu alrededor sin música alguna. Peces que se aventuran en la cercanía de aquellas extrañas criaturas que habitan las costas del mundo, que se atavían con atuendos tan curiosos (y, por qué no, ridículos la mayoría de las veces).

Tal vez vuelves a la playa, te recuestas bajo una sombrilla. Alguien te despierta de aquella siesta a media tarde con un beso húmedo y frío en el cuello. Curiosamente no es extraño, no sientes alarma.

Tal vez, ese mismo alguien te toma la mano y poco a poco te guía entre las olas. Te toma entre sus brazos y susurra palabras que dejan de tener sentido porque lo único que importa es su voz, lo único que importa es esa risa que pareciera estremecer cada parte de tu cuerpo. No tienes deseos de deshacer aquel abrazo, ¿verdad? Se sumergen, y no tienes miedo porque ahí está ese alguien besándote y dándote ese tan preciado oxígeno con cada caricia.

Con los ojos cerrados, te dejas llevar hasta un fondo que nunca parece llegar.

No habría mucha diferencia si miraras, porque todo es demasiado oscuro para una criatura de tierra firme como tú.



martes, diciembre 11, 2012

Inspiración villancística.

Era un cambio curioso. 

No sabía qué le descolocaba más, si la sensación de tener que estar viviendo otra hora del día y ver todo oscuro o el hecho de que hubiera nieve agolpándose en cada ventana; quizás era aún más rara la compañía, pero no quería pensar en aquello. Tratando de asegurarse de la realidad de su situación, decidió aferrarse con más fuerza a su tazón de chocolate caliente. La persona sentada frente a ella alzó las cejas con aire divertido, sus pecas doradas brillando con el danzar del fuego en la chimenea.

—Deberías aprovechar el tiempo en algo más productivo que el preguntarte si en verdad estás aquí —le dijo. Sólo en ese momento se dio cuenta de cuánto había extrañado aquella pizca traviesa que siempre adornaba sus palabras.

—Perdona si no estoy saltando de felicidad, señorita "aprovecha el tiempo", creí que había dejado de lado estas cosas, ¿sabes? —suspiró con el ceño fruncido y decidió que tal vez sería más digno mirar el fuego en lugar de aquellos ojos verdes que parecían leer cada rincón de su alma—. Tú por tu lado, yo por el mío... Creo que las cosas son menos complicadas de ese modo.

—Oh, lo son. Nunca he dicho que las cosas sean más sencillas cuando nosotros estamos involucrados. Pero comúnmente las cosas complicadas son las que separan una vida común de una remarcable. Y yo sé que tú no quieres una vida común.

—Tal vez ahora la quiera —respondió en un murmullo atropellado, sintiendo la necesidad de defenderse de aquellas palabras acusadoras.

Por el rabillo del ojo pudo ver como la otra persona sonreía. Una parte de ella tuvo que resistir las ganas de empaparle la cara con lo que quedaba del chocolate. Sería lindo, se dijo, combinaría bien con su nuevo color de pelo.

—¿Tú? —dijo la chica—. ¿Estamos hablando de la misma persona? Podrás tratar de convencerte de muchas cosas ahora, Astérie, pero esa definitivamente ni siquiera podrías creértela tú.

—No trates de darme ese tipo de sermones. ¿Estoy hablando yo con la misma persona? ¡Mírate! —se puso de pie y la señaló, airada—. Si tienes los mismos ojos no creo que sea más que coincidencia.

En lugar de sentirse intimidada por sus reclamos, la otra muchacha se puso de pie también; su cabello rojo parecía cambiar de tonalidad en la penumbra del fuego. Su nueva altura era imponente, pero su acompañante no retrocedió ni un centímetro. Si algo le quedaba de todos los años de conocerla, a pesar de los acontecimiento ocurridos en el último tiempo, era el tener las agallas para hacerle frente.

—¿Es eso lo que te molesta? ¿Que me vea distinta? —la luz del fuego parpadeó por un instante, al siguiente ya no estaba frente a ella la esbelta pelirroja, sino el rostro familiar de su amiga de la infancia. Ni siquiera mostró sorpresa debido al enfado que le invadía en aquel momento—. ¿Esto quieres? O quizás te sientas más cómoda si ni siquiera me puedes reconocer.

La habitación se oscureció una vez más. Cuando la luz volvió, se encontró frente a un hombre de su edad, el rostro contraído con furia de la misma forma que la chica que antes había ocupado su lugar. Dio un paso hacia atrás, confudida.

Algo debió haber tenido su rostro, porque la expresión del muchacho se suavizó al verle. Mientras le miraba, una especie de regocijo le invadió al darse cuenta que los ojos del chico conservaban el verde carácterístico de los ojos de su amiga.

—Lo siento —le escuchó decir. Pudo notar por la forma en que se movía sus intenciones de acercarse. Rápidamente alzó una mano, impidiéndole dar cualquier paso.

El silencio era tan intenso que hasta daba la impresión de que el fuego había dejado de crepitar.

—Eres rara —dijo después de unos instantes. La chica —ahora chico— frente a ella le observó con genuina sorpresa—. O raro, ya no sé... ¿Era realmente necesario esto?

El joven se revolvió incómodo, luego le frunció el ceño como si todo fuera culpa de ella; aquello le hizo sonreír un poco, como en los viejos tiempos.

—Se supone que los ángeles somos asexuados, así que no importa realmente la forma que tome. Y sabes que me gusta ser dramático.

Esperó un momento, tratando de ver si así los últimos segundos de su vida tenían algo de sentido. Al ver que no, se cubrió la cara con las manos, volvió a sentarse y rompió a reír —aunque, tal vez, sería más adecuado decir que aquello era una especie de risa/llanto nervioso que de humor no tenía mucho—.

—Astérie... —susurró el muchacho, tan suave como se le hablaría a un animal asustado. Por el espacio entre sus dedos, pudo ver que se acercaba lentamente hacia ella. Cerró los ojos con fuerza, como si esperara que con eso él —o ella; cielo santo, estúpido ángel— dejara de avanzar.

Cuando volvió a mirar, el mismo par de ojos verdes le devolvían la mirada, sin embargo, esta vez el rostro era conocido. Suspiró con genuino alivio e intentó componer la expresión más indignada que podía en aquellas condiciones.

—Si vuelves a hacer algo así —dijo, su voz temblorosa—, juro que no vuelvo a hablarte nunca más. Nunca más.

El ángel le sonrió con aquella sonrisa apenada que ella conocía tan bien. Por alguna razón, ese simple gesto le hizo reír; se acomodó en su asiento y se secó el par de lágrimas solitarias que habían escapado de sus ojos.

—Ya, perdón... —dijo la chica, acercándole otra vez la taza de chocolate —ya frío, a estas alturas— en un intento de ser amable—. Asusta lo fácil que puedes sacarme de mis casillas, pensé que con el tiempo eso iba a cambiar.

—Por favor, ¿crees que voy a dejar de hacer enfadar a mi mejor amiga así como así? Me da absolutamente igual que seas un ángel, eso no cambia nada.

Los ojos verdes de la muchacha resplandecieron con sorna mientras resoplaba.

—No te conocería como te conozco si no esperara eso de ti, tonta.

Rió flojamente y miró la nieve caer por la ventana. Todo esto le agotaba de una manera que no creía posible; los ángeles por todos lados —y que, así como iban, nunca la dejarían en paz—, los amigos que no eran amigos y las personas que nunca existieron... Ella creía que era suficiente para un buen par de vidas, el hecho de tener que lidiar con todo sola (pues finalmente, por mucho que ese ángel en particular estuviera ahí, no era mucho lo que podían hablar debido a las circunstancias) era todavía más triste. ¿Se arrepentía de haber buscando tanto a los ángeles? Probablemente no, pero de todas formas estaba muy cansada. A veces se preguntaba si no podía ser un ángel ella también para que le arrancaran el corazón y que todo esto pudiera dejar de importarle.

—Quiero que me cantes un villancico —pidió el ángel. Astérie no se había dado cuenta de todo el tiempo que habían pasado en silencio.

—¿Un villancico? Ni siquiera es navidad aún...

—Lo más probable es que tengamos sólo este momento. Por favor, cántame un villancico. El piano está ahí para ti, sé que has mejorado tocándolo.

—Preferiría una guitarra —dijo—, los villancicos suenan más personales de esa manera. ¿Cuál quieres que te cante?

—Tu favorito, el de los ángeles. Me gusta como cantas el "Gloria in excelsis Deo", pareces un ángel tú también.

Tomó una guitarra y rió un poco, luego rodó los ojos mientras afinaba las cuerdas. Por supuesto que quería que cantara ese.

—Eres rara, muy rara. Si vuelvo a visitarte será solamente por Abbey Road.

Los acordes se hicieron familiares en sus manos, el mundo desapareció y sólo fue consciente del sonido de su voz haciendo armonía con las notas. Por el más breve de los momentos pudo hacerse creer que aquella era sólo una navidad más en la vieja casa en medio del campo, que no todo estaba demolido y que la vida era mucho más sencilla; que los ángeles sólo estaban en sus libros y sus figuritas y que su corazón estaba aún medianamente utilizable. En aquel momento, ella aún estaba esperando por aquella persona que vendría y haría de su vida una aventura, sin destruír sus esperanzas de paso.

   

lunes, noviembre 26, 2012

Un dato random acerca de mí

Me he dado cuenta que puedo estar triste as fuck, con todo el angst y lágrimas que eso conlleva, hasta con el rant de rigor de cómo la vida apesta y todas esas cosas. Pero nunca, nunca, he dudado ni por un segundo de lo cool que soy.

Usualmente recuerdo después a los losers que me tienen envidia porque soy mejor que ellos. |D

Sano amor propio.

jueves, noviembre 15, 2012

No entiendo.


martes, noviembre 13, 2012


miércoles, octubre 17, 2012

Una sonrisa.

Para cualquiera que vea este escrito. Después de todo, están algo escasas últimamente.

miércoles, octubre 10, 2012

Por supuesto, como es mi vida de la que hablamos, un día tan cool no podía durar mucho.

Thursday, I'm in love.

cofcofñoñoscofcof 
cofcofquetedencofcof

domingo, septiembre 30, 2012

Si me amas, si existes, si ellos no van a ganar, si los ángeles tienen corazón, si vamos a hacer que el mundo entero se muera de envidia con nuestra historia... Vuelve.

Es lo único que pido. 

domingo, septiembre 23, 2012

¡Yay!

Estoy contentita porque llevo tres noches seguidas soñando con ese tipo de cosas genialosas que te llenan de inspiración para escribir e imaginar y cantar y toooooooooooooodo eso.

lunes, septiembre 10, 2012

Su único compañero de danza.

Entró y barrió el lugar con la mirada de inmediato, buscándole casi de manera automática. Un recuerdo demasiado flojo para aparecer conscientemente en su memoria, ni siquiera lo suficientemente intenso para que ella se diera cuenta de que estaba ahí. Saluda, sonríe, camina; repetir las veces que sean necesarias.

Como siempre, él apareció casi al final y le premió con una sonrisa divertida que ella consideraba de su propiedad. Avanzó hacia él y se abrazaron con una naturalidad inquietante, las cosas fluían demasiado sencillamente entre ellos sin importar el tiempo que estuvieran separados, ambos conscientes de haber compartido algo más que una amistad alguna vez, y ambos obviándolo descaradamente.

Hermanos. Confidentes.

Ella le arquea la ceja con un descaro que sólo parece brotar cuando se trata de él; por supuesto, el muchacho le sigue el juego con tranquilidad. Permanecen cerca, hablan un momento, va más allá de la comprensión cuando se hallan nariz con nariz. Tienen mucho cuidado de que los labios no se toquen en ningún momento. Ambos son conscientes de que son sólo amigos, que sólo es un juego.

Es gracioso, porque cualquiera creería que se gustan, que el juego es una mentira que ambos han creado. ¡Pero, no! De verdad es un juego, es gracioso que nadie pueda creerlo. Lo de ellos es historia vieja.

Rozan ambas narices un momento, luego ella le da un empujón.

Probablemente no vuelvan a verse en mucho tiempo, pero las cosas seguirán fluyendo con la misma naturalidad cuando se encuentren otra vez.

Ella espera recibir uno de sus exquisitos besos en la frente.




Un sueño que tuve anoche y que me inspiró para escribir.

viernes, septiembre 07, 2012

Tragicómico.

Querido blog:

Seré sincera y no me contendré como suelo hacerlo a pesar de ser éste el lugar donde suelo ser más honesta conmigo misma. Supongo que es normal en mí que nunca me sincere completamente con nada o nadie; por eso nunca escribí más de dos entradas seguidas en mis diarios de vida.

Hace mucho que no lloraba de verdadero dolor, ¿sabes? Hoy, a casi tres meses del evento, me di el tiempo de ponerme a conversar conmigo misma en retrospectiva. Y admití que tengo el corazón terriblemente roto. Lloré, lloré, lloré y lloré. Me aovillé, me tapé la cara y sentí como me temblaba todo el cuerpo; no pude hacer nada más que esperar a que los sollozos me dejaran tranquila. Me convencí de que sería bueno escribirlo.

Es triste, pero parece que la inspiración me viene sólo con la alegría o el dolor del corazón.

¿Soy una soñadora irremediable, blog? ¿Sirvo para un mundo que de lo que yo sueño no tiene mucho? Por favor, no pienses que soy una malagradecida. Tengo techo, comida, educación, salud y una familia y amigos que sé que me adoran. Y ese es mi problema. No me basta, no me es suficiente con la normalidad. Allí en lo más profundo de mi corazón, todo mi mundo gira en el deseo de no sólo pasar por esta vida, de tener una historia de amor digna de todos los libros melosos que me he leído, de tener una aventura que pueda plasmar yo misma. Que me escriban una canción donde yo sea la chica de verano —o de invierno, o de primavera, no me importa—, que se tomen fotos tontas conmigo sólo porque se me ocurrió tener una cámara vieja con rollo, que jueguen con mi pelo y que me digan una y mil cosa bonitas.

Si comienzo a hilar otra vez pensamientos de manera aleatoria, puedo decir también que lo peor de todo es haberlo tenido y que no haya sido más que, al final, leer otro libro. Porque no puedo decir que fue mi historia, y si lo fue, fue para ser escrita como resumen y no para seguirla escribiendo hasta el día en que me cremen y tiren mis cenizas en un bosque bonito.

¿Lo peor? Me pasa por ser tonta. Tonta, tonta, tonta. O ingénua, qué se yo. Desearlo tanto que, a pesar de lo increíble que pueda parecer todo, cierras tus ojos, tomas un profundo respiro y te dices 'No importa, ¡puede pasar! Y si no, lo disfrutaré mientras dure'. El problema no es tanto algo como perderlo y recordarlo, sino el nunca haberlo tenido y aún así recordarlo. Como que te hayan inventado algo.

Lo más tragicómico (y es que no tengo remedio), es que toda esta perorata nació por estar —de nuevo— llenándome de emociones por historias que no son mías y nunca lo serán.



viernes, agosto 24, 2012

Aclaración

Mis tres haikus
Fueron mal contados
Fuck the police

Otro haiku.

Soy una friki
Me gusta fangirlear
Quiero un Percy

Un haiku.

Quedarse solo
Después de acompañar
Es algo triste

lunes, agosto 06, 2012

Abandónenme, recuerdos.

¿Alguna vez haz sentido de esos vacíos feos en el estómago cuando algo sucede? ¿Te ha pasado dos veces en menos de veinticuatro horas?

Bueno, si no, no te lo deseo.

lunes, junio 25, 2012

Con nada más que un "¡Puff!"

... Ella comenzó a pensar en sirenas, mar, bosques y tiempo; en viajes alrededor del mundo y susurros en el viento que le asegurarían que nunca estaría sola; en vistazos de mechones de pelo medio rojo dando vuelta en una esquina y desapareciendo cuando efocara la mirada; en vida; en muerte; en tristeza y soledad; en puntos y comas que son demasiado gentiles para ponerle un final a las cosas; en ella.

En ella.

En lazos que trascienden la barrera que hay entre un mundo y otro.

domingo, abril 15, 2012

Amor no es mirarse el uno al otro, sino mirar los dos en la misma dirección
Antoine de Saint-Exupéry

Mis papás tienen esto escrito en un cuadro desde que yo tengo memoria, y la frase aún no deja de hacerme suspirar.

martes, abril 10, 2012

Cuando todo duerma...

... te robaré un color.

lunes, marzo 12, 2012

A veces...

Me gusta escribir sólo para agradecer lo infinitamente afortunada que soy. ♥

domingo, febrero 26, 2012

(ノಠ益ಠ)ノ彡┻━┻

For the record...

Los cambios se hacen de raíz, no sólo se ponen parches.

Oh, God.

I shouldn't be that angry.

It's always the same, by this time I should just get used to it.

De acuerdo.

Pero no estoy de acuerdo.

domingo, febrero 12, 2012

Cosas bonitas.

Entrar al blog del amor de tu vida y leer las canciones que colecciona sólo para ti.

domingo, febrero 05, 2012

Bleh.

Bleh, bleh, bleh, bleh.

sábado, febrero 04, 2012

Cosas.

Ojalá hubiera un nombre para la fobia a las personas que se hacen pasar por otras personas y que no lo dicen.

martes, enero 31, 2012

Una de las cosas que más extrañaba era tocar música. Sin tiempo para mí apenas había tenido tiempo siquiera de tararear una cancioncilla, ni hablar de la guitarra.

Pero hoy tuve un antojo especial.

Imprimí un par de partituras, cargué las pilas de mi teclado —digno de mi suerte, el transformador murió—, bajé mi atril al primer piso y me puse en labor. Creo que hay pocas cosas que me abrigan tanto el corazón como ver nacer una canción bajo mis dedos. No seré una Beethoven, pero nunca toco las teclas de un piano porque sí, siempre le pongo amor especial porque la sensación de sacarle una sonrisa a alguien (aunque sea, a veces, sólo a mí misma porque así lo quiero) con lo que suena no tiene precio, y es un regalo que aprecio demasiado.

Lo mejor es saber que así como siento que mis manos se ponen ansiosas cuando toco un piano, también puedo sentir la felicidad de las teclas que me dan la bienvenida de vuelta, como si el tiempo no hubiera pasado.

miércoles, enero 04, 2012

Ma valse.



Aujourd'hui, j'ai entendu des chansons pas entendu depuis longtemps, j'avais oublié à quel point il m'a fait sentir et je me sens identifié à son histoire.

Sans toi, les émotions d'aujourd hui ne seraient que la peau morte des émotions d'autrefois.



martes, enero 03, 2012

Amigos.

Sin razón especial, a veces a uno le dan ganas de agradecer con el alma pequeñas cosas de la vida. Cosas que siempre están ahí y que, tal vez por la rapidez de las horas o por el mismo despiste del que uno es víctima con la vorágine de los tiempos, no les damos la suficiente importancia; me da la impresión de que no nos preguntamos lo suficiente qué sería de nuestra vida si esas cositas no estuvieran ahí.

O, bueno, siempre puede ser sólo una más de mis cavilaciones mentales. No es secreto que mi cabeza no funciona bien, en el más tragicómico de los sentidos.

Ayer, como un regalo del cielo, o nada más como un recordatorio de lo bonita que mi vida es, me vi sin planearlo rodeada de amigos. Lo curioso de esto es que mis amigos son los mejores del mundo, es como si alguna mano invisible me los pusiera en el camino, ahuyentando a los que no tienen valor suficiente para adoptar la palabra amigo como un vínculo que los relacione conmigo. Son de esa clase de personas que se dan el tiempo de darte aunque sea una palabrita (lo curioso, es que esas palabritas pueden significar un mundo en su sencillez, y eso es lo que las hace tan grandiosas y a mis amigos tan valiosos), yo supongo que ni siquiera con la intención de decirte 'Oye, estoy aquí', sino por el simple hecho de que les nace como algo natural, ¿no es bonito aquello? ¡De las más curiosas y variadas formas! Y lo interesante es que cada una puede adaptarse a mí como un guante sin el más mínimo esfuerzo. Porque sí.

En fin. Gracias, amigos. <3

viernes, diciembre 30, 2011

La fragilidad del genio, querido Watson.

Requieren audiencia.

sábado, diciembre 10, 2011

You do something to me that I can't explain.

viernes, noviembre 04, 2011

Asd.

Jealousy.
Yes, jealousy...
Will drive you... will drive you... will drive you... mad!

jueves, octubre 20, 2011

Love is you, you and me.
Love is knowing we can be.

lunes, octubre 03, 2011

Mis angelitos.

Cuando la gente me pregunta por qué estoy obsesionada con los ángeles, la verdad es que no puedo darles una explicación razonable, ni siquiera sé por dónde empezar la mayoría de las veces. Si me pusiera a pensar más detenidamente, podría hasta admitir que ni yo misma sé de dónde surgió, ni cómo, ni cuándo, mucho menos por qué.

Seguramente me tratarían de loca, o de una pobre joven con demasiada imaginación y tiempo libre, si les dijera que nací entre el día en que se celebran los santos de Miguel, Gabriel y Rafael y el día de los ángeles custodios; o que mi marca de nacimiento en el brazo tiene forma de ala. Además, ¿no es que todos los bebés pueden ver ángeles? ¿no es que todos ellos hacen gorgoritos mientras miran los rincones? No es algo con lo cual alarmarse.

Si tuviera que defenderme, al menos podría decir que mis paredes no están llenas de santitos, o figuritas, o lo que fuera; la verdad, es que no soporto las estatuas (de tamaño mediano hacia arriba), menos aún cuando las iglesias están sobresaturadas de ellas. ¡Qué decir de las pinturas! Algo que debo confesar: Si me hicieran entrar a la Capilla Sixtina, no duraría ni dos segundo y ya estaría corriendo en busca de escape.

En fin, ¡creo que me he desviado del tema! Todo podría pasar como simples anécdotas si no fuera porque he visto cosas, he oído y también he sido llamada. Y cuando te llaman, no puedes hacer menos que responder. No es un detalle menor contar estas cosas porque han sido buenos, porque a lo largo de mis diecinueve años de vida me he visto rodeada de ángeles con alas y sin ellas, he visto miradas en la calle llenas de luz, he sido testigo de cosas que ni siquiera yo misma me puedo explicar.

Y por eso no espero que me comprendan, o que compartan lo que yo pienso.

Sólo quiero darle a ellos las gracias.

lunes, septiembre 26, 2011

Bailemos sin parar, en una melodía que sólo escuchemos en nuestras cabezas.

Y así, sin más, dejemos que el mundo aplauda al son de las risas.

sábado, septiembre 10, 2011

Tarot.

A mí no me gusta.

Porque yo soy la que construye mi destino, no las cartas.

lunes, septiembre 05, 2011

Historias.


Tú sabes que tienes a la persona que es para ti cuando no sólo te dice que te ama. Tu papá me hace reír a carcajadas, es atento, me corrige cuando necesita hacerlo, puedo enfadarme con él... Y aún así le amo en todo momento. Es de los hombres que ya no hay, de los que te impresionan todos los días y te hacen amarlos más a cada segundo.

Yo sonreí, no dudaba en ningún momento nada de lo que mi madre decía, había visto en casi diecinueve años de vida como cada una de sus palabras era la pura y santa verdad. Si yo misma tuviese la oportunidad de elegir, no dudaría ni un sólo segundo en perdirme una historia de amor como la de ellos.

—Hay una cosa que tú no sabes —Me giré hacia ella, muerta de la curiosidad—, o seguro no recuerdas. Hubo una ocasión, cuando tu hermana iba en kinder, que llegó a casa con un pedazo de chicle en la cabeza; no era sólo venir y arreglarlo, lo tenía en el cuero cabelludo y tú sabes lo largo que tenía el pelo... Yo no era capaz de ser tan cruel y cortarle el mechón completo. Recuerdo que me desesperé mucho, y lo peor de todo es que no tuve tiempo siquiera de pensar más, tenía que irme a una reunión, así que las dejé en casa con tu papá.
»Al regresar, estaba tan cansada que olvidé completamente el asunto del chicle en la cabeza, así que sólo me metí a la cama y dormí. Al día siguiente, despedí a tú papá y a ti y luego subí a preparar a tu hermana para su jardín. En ese instante, recordé todo y volvió a entrarme el pánico. ¿qué iba a hacer? ¿Cómo iba mandarla así a clases? La senté en una silla para peinarle el cabello, fui a ver donde estaba el desastre, pero no había nada...
»De pronto, todo tomó sentido en mi cabeza, ¡y me puse a llorar como una tonta! Me imaginaba a tu papá con sus manotas, con toda la devoción del mundo sacando cada pedazo del infame chicle sin que ni siquiera se lo hubiese pedido... Lo llamé, aún llorando, ni siquiera se me entendia bien lo que decía; él sólo se rió y me dijo: ¿Cómo no lo iba a hacer? Es nuestra hijita.

Tuve que mirar hacia otro lado, y me sorprendí sonriendo a pesar del nudo en la garganta y los ojos brillantes.

lunes, agosto 29, 2011

Por cada...

Noche oscura, un abrazo.
Lágrima, una carcajada.
Por cada grieta en el corazón, un para siempre con sabor a eternidad.

Por cada beso, dos más.

viernes, agosto 26, 2011

Ríe. Baila. Sueña. Canta. Escribe. Grita. Confía. Lucha. Inspírate. Respira. Observa. Acaricia. Abraza. Besa. Duerme. Protege. Vuela. Acurrúcate. Piensa. Innova. Dibuja. Existe. Ama.

Y, por sobre todas las cosas, nunca te rindas.

lunes, marzo 28, 2011


Mi cielo y mis diamantes. ;)

martes, marzo 22, 2011

I will always be the first who loved angels. <3

jueves, marzo 10, 2011

Nadie tiene por qué opinar.

domingo, marzo 06, 2011





All your life you were only waiting for this moment to arrise.

El momento incómodo...

Cuando estás rodeado de gente y aún así te siente solo.

Y pequeñito.

domingo, febrero 20, 2011

FFFFFFFFFFFUUUUUUUUUUUUU

¿Por qué los ángeles tienen tan mala suerte?

viernes, febrero 18, 2011

Pocos, pero buenos. :)

sábado, febrero 05, 2011

This is la vie en rose.

miércoles, enero 26, 2011

:)

Un saludo a la gente que se da el tiempo de entrar en mi blog, que la siento más cerca mío por leer estas cositas. No pensé que fuera tanta.

viernes, enero 21, 2011

Al que le pese, bien.

Vivimos en nuestro mundo, sin necesitar de nadie más. Sólo los dos.

martes, enero 11, 2011

And it breaks my heart. ♫


And suppose I never ever met you
Suppose we never fell in love
Suppose I never ever let you
kiss me so sweet and so s o f t.

miércoles, septiembre 22, 2010

Mi historia de amor favorita.

Ella siempre fue bonita, lo sabía, estaba rodeada de amigas, iba a fiestas, se divertía. Tal vez huía de su casa, porque no era exactamente una princesa ahí, le tocaba más de Cenicienta la mayoría del tiempo. Su mejor amiga siempre fue su mamá; era la menor de la familia, la única que quedaba.

Él tuvo que ser valiente. Viajó desde lejos para buscar su vida; fue inteligente, brillante, de hecho, sus sueños le ayudaron a formar su propia historia, solito como estaba. No era de muchos amigos, es más, comunmente andaba serio y abstraído. Le gustaba pasear y mirar, aún le gusta.

Nunca compartía lo que pensaba o lo que sentía, por eso no muchos se daban cuenta de su pequeño pasatiempo.

Todas las tardes, casi religiosamente, se sentaba en una banca de la plaza a observarla sonreír.

Estaba muy consciente de que ella ni siquiera tenía una remota idea de su existencia, que ni siquiera le había visto por casualidad; curiosamente, no le importaba, después de todo, ¿qué oportunidad iba a tener él con una mujer tan bonita, tan interesante y distinta a él? No, él debía aprender a conformarse y sólo observar a aquel ángel desde lejos.

Aunque, a veces el destino quiere otras cosas, como tener amigos en común y encontrarse en la casualidad de ser presentados.

—Katty, te presento a Manuel.

Ella le saludó con un beso en la mejilla, y ambos con esa caricia se sintieron morir.

No fue fácil el tiempo siguiente. Se amaron, se ignoraron, se aproblemaron, terminaron, volvieron, los separaron, siguieron unidos, se amaron por sobre todas las cosas. Hacían magia en su pequeño mundo, donde no había más que ellos dos después de vivir tanto. ¿Qué importaba el resto? ¿Qué importaba que la mamá de ella lo echara de la casa con un sable?

Se casaron.

¿Qué importaba que los hicieran dormir separados en el espacio del matrimonio civil hasta los meses después y el casamiento por la iglesia?


¡Ni siquiera interesaba que tuvieran que comprar aceite suelto para que el sueldo les llegara hasta fin de mes!

Nada importa para los enamorados cuando pueden despertar todos los días mirándose a los ojos, escuchando un 'te amo' una vez más.

Todo, ciertamente, vale la pena cuando aún veinte años después ellos dos bailan en medio de la cocina, perdidos en su propio mundo mientras él le da besos en la frente. Porque siguen siendo uno.


Feliz aniversario, mis viejitos. ♥


viernes, agosto 27, 2010

Rêveurs.

Los soñadores a veces se sienten perdidos, opacados entre el mar de gente normal, molestados y apartados. Son contagiados por la nube gris de la monotonía que en ocasiones se confunde con el estandar, apagando la propia luz característica de ese pequeño grupo de personas felices.

A las soñadoras les gusta hacer magia, aman poder darle su toque a todo lo que les rodea, adoran el poder jactarse de hacer burbujas de colores con cada latido de sus corazones. En muchas ocasiones se sienten solas, incomprendidas y dañadas por un mundo demasiado cruel para comprender las pequeñas señales que ellas dejan en la cotidianeidad con el fin de que su mitades les sigan; más aún cuando el soñador amigo no parece llegar.

Incluso, pareciera que se apagan aún estando en presencia de sus semejantes, porque son muy sensibles, y a veces el mundo gris a su alrededor deja marcas en ellas que consiguen meterle miedo al soñar.

Pero, siempre está el soñador que abraza y da palabras de aliento, y que, por supuesto, jamás abandona a estas frágiles criaturas. Porque él comprende cómo es estar sólo, alejado e indefenso, y también conoce cómo los sueños se vuelven más coloridos al volver a creer en esta luz especial.

El soñador acoge, y ama como sólo él puede, a pesar de todo.

martes, agosto 17, 2010

—¿Sabes? A veces creo que nadie me escucha.

—¿Ah?

—Nada, nada...

—... ¿Dijiste algo?