Nacer, respirar, existir, para dar y recibir amor.
martes, noviembre 30, 2021
domingo, noviembre 14, 2021
viernes, noviembre 12, 2021
La frase, como un "pop" en mi cabeza.
Ese es el asunto, ¿no? Que nadie puede guardar mis pasiones, mis pensamientos, mi amor, como yo lo hago. Nadie tiene el cuidado, la misma delicadeza y detalle que yo.
Y me dan ganas de darme un besito en la mejilla, porque vaya que le pongo empeño.
jueves, noviembre 04, 2021
El pecado de no saber no querer.
Comprenderlo no lo hace más fácil; saber que lo que pides al resto no es justo, tampoco. Lo único que te ataca es una culpa que no es tuya: porque nadie te está diciendo que no eres suficiente, nadie NO te está eligiendo, porque nadie, tampoco, está buscándote.
Y no hay responsables a quien culpar.
Entonces, te quedas con la frustración, la rabia, y un corazón que se aferra a la más mínima muestra de atención.
miércoles, noviembre 03, 2021
El aire.
He armado esta entrada como tres veces, porque tengo sensaciones en el pecho que no sé cómo describir.
Primero se me hace el gran tema, el gran problema. Luego, al rato, decido que no es para tanto y lo borro. Pero, como un boomerang, la sensación se queda ahí: no lo suficientemente pesada para hacerme sentir del todo mal, pero sí molesta lo suficiente para distraerme de estar contenta.
Me molesta. Decido volver a escribir.
Al segundo me parece ridículo estar afectada por semejante tontería. Lo cambio a este tono de chiste.
No juzgando, me recuerda una voz en el intertanto.
Lo he verbalizado, pero parece no servir, porque no se va. Mi corazón medio inseguro, bastante obsesivo, está ahí para recordármelo y hacer que los ojos me piquen.
En retrospectiva, miro toda la situación y me da un poco de risa el cambio que va y viene. Recuerdo, también, cómo he aprendido a dejar ir la rigidez del cómo me siento, del qué debería hacer en determinados momentos, del control que a veces me atrapa y no me quiere soltar.
Del aire que está en mí, y cómo es intenso en un segundo y quieto al siguiente.
Que nada me impide flexibilizar, decidir cosas, y luego cambiar de opinión si me apetece. Nadie me está juzgando.
Nadie me está juzgando.
viernes, octubre 29, 2021
Un par de lagrimitas.
¿Honestamente? Ni yo sé qué estoy buscando con estas expectativas tan grandes, pero mi mente tiene metido el fantasear como la memoria muscular más molesta.
jueves, octubre 21, 2021
Percepción.
Creo que me gusta el riesgo de dejar secretos a simple vista sabiendo que nadie los va a encontrar, porque nadie realmente los busca.
¿Pero qué hacer si alguien se tropieza sin querer con esos secretos?
miércoles, septiembre 22, 2021
A ti, la personita de hace dos meses atrás.
¿Cómo estás? Te cuento que hoy hace sol, pero está fresquito como esos típicos días de septiembre.
Partió la primavera y los pájaros cantan en una de las esquinitas de esta habitación desde donde te escribo. Te sorprenderá saber que hoy me levanté temprano, pero no para trabajar. Más tarde, al atardecer, voy a estar haciendo otra cosa que te sorprenderá.
Misterioso, ¿no? Ya entiendo por qué es tan críptica la gente del futuro.
El fin de semana, mientras viajaba de un lado a otro, vi las flores en el camino. A cada lado, de un naranja espectacular. La gente —y yo— sabe que es maleza, pero el color es tan bonito que sólo puedo ver una alfombra elegante bajo mis pies. Creo que estoy medio alérgica, o quizás me pilló un resfriado por primera vez luego de dos años. Hay mucho viento, así que es muy probable que las esporitas anden volando por ahí.
¿Te lo puedes imaginar? Creo que lo he descrito muy plácido, y puede que se deba a que es así como me siento.
Estoy tranquila, acompañada. Sonrío todos los días, hago cosas. Escribo.
Ayer fui testigo de dos personas bailando September mientras se enamoraban. Fue bonito de leer, si sabes a lo que me refiero.
Ya no hay dolor, si eso es lo que te preocupa. Hay algo así como nostalgia, o la frustración de un final a medias. ¿Lo mejor? Es que sabes con absoluta certeza que nada fue culpa tuya, que no es tu culpa amar bonito, ver la vida con dulzura y entregar todo tu corazón.
Hoy, bonita, puedo decirte con total certeza que era cierto. Sí vas a estar bien.
viernes, septiembre 03, 2021
martes, agosto 31, 2021
31.
Y, a pesar de todo, sobrevives.
Te llegan los martillazos, el llanto desgarrador, las náuseas, la pérdida de estabilidad una y otra y otra vez. La vida cuesta arriba. Eres Sísifo y la piedra a la vez.
Pero te canta el día, te arrullan las noches. Te consuelan las palabras y los abrazos. La vida, también, te da un pequeño vistazo de lo que puede llegar a ser.
Y sobrevives.
martes, agosto 17, 2021
domingo, agosto 15, 2021
Lana.
Sube, baja, se mete por un recoveco y otro. Desatas un nudo y te aparecen dos más.
Igual que una madeja enredada, pero nadie dijo que las emociones venían rotuladas.
sábado, agosto 14, 2021
martes, agosto 10, 2021
Crossroads.
Qué curioso es estar en encrucijadas cuando se supone que tienes una decisión. Sabes super bien lo que quieres; distinto a lo que sueñas y distinto a lo que vas a hacer. Después de llorar y llorar, algo tienes que hacer, porque quedarte como estás no es una opción.
Tu determinación se solidifica con los días a pesar de la tristeza. Lo que vas a hacer cobra sentido en vista de lo que has ido observando; lo que sueñas, cada vez más lejos de las puntas de tus dedos.
Entre esto, señales. No las que buscas, pero señales muy claras al fin y al cabo que te parecen direccionar más hacia lo que quieres que a lo que vas a hacer.
Y tú, dos semanas desde que dejaste de creer en las señales.
domingo, agosto 08, 2021
sábado, agosto 07, 2021
jueves, julio 29, 2021
Les jours tristes.
Curioso cómo funciona esto de la tristeza.
Nunca me había dado el tiempo de analizarla —sorprendente, lo sé, considerando que mi cosa favorita parece ser sublimar—, pero ocurre que esta tristeza en particular ha sido gentil en su crueldad y me ha permitido la claridad de mente para observarla mientras me despedaza de a poco. Mientras se transforma y me lacera de maneras distintas con los días, me doy cuenta que me deja vivir: Por las mañanas, aún puedo sentir el frío en mi piel, los sueños que persigo en el abismo de mi memoria, y la terrible inquietud de saber que a lo largo del día veré cosas que alimentarán mi pena.
Camino y veo lo bello del mundo; mientras observo cómo la niebla resalta particularmente las telas de arañas en las rejas, me ataca un pensamiento y siento la punzada en el pecho. Las náuseas. Casi un segundo después, me pregunto cómo sería mejor capturar esa pequeña belleza, si con una foto o un video.
He escuchado tanta, tanta música. Música triste, música para subirme el ánimo. Música que simplemente no puedo soportar en este instante. Una vez los sollozos de la primera noche se acabaron, después de que pude rearmarme lo suficiente para que no se me llenaran los ojos de lágrimas ante la menor provocación, abrí mis oídos a los acordes y la cadencia tranquila de los tambores, el constante y firme bajo y el dulce tono de las voces de todos esos desconocidos que me arrullan.
Aquí estoy, huyendo de la virtualidad a la vez que me quedo con lo que me sirve, haciendo mi propia versión del Tíbet. Recordando a Carrie Fisher diciendo que uno tenía que volver arte su corazón roto.
¿Cómo no hacerlo, cuando puedo sentir poesía en mis lágrimas?
A veces me siento muy, muy vacía. Por ratos siento que ese vacío se va a extender para siempre y me desespero. Ese bichito de la esperanza se sigue asomando y sólo hace que me duela más el tener que tumbarlo.
Lo gracioso es que así sobrevivo un segundo, y luego un minuto, y luego una hora. Ya voy en días. Y la tristeza evoluciona y yo sigo viviendo, tratando de no juzgarme mientras la siento.
martes, julio 27, 2021
jueves, julio 22, 2021
♥ Venus. ♥
Qué rabia ser traicionada por mi propio corazón.
Que la cosa que más he ansiado, con la que he soñado desde que tengo memoria no pueda ser posible porque acabé siendo una planta carnívora en lugar de espuma de mar.
Que, al final, sea mi mayor enemiga y tenga que derrotarme a mí misma para amar bien.
Lo sé hace tiempo. Lo miraba así, de lejos, porque era una realidad de esas que a uno le gusta ignorar con la inocente esperanza de que se solucionen solas.
Si miro hacia atrás, sin embargo, el caminito de migas guía siempre hacia el mismo lugar. La evidencia es contundente; las fantasías y la creatividad, infinita. Es muy, muy difícil tener un espíritu que guía hacia el amor al mismo tiempo que se la pasa aterrado por la posibilidad de perder.
La venus atrapamoscas, exquisita y tentadora, nunca se cansa de alimentarse. Permanece ahí, invitando a las moscas a un destino poco alentador.
Saturno.
Ay, ay, ay. Ay.
Quería plasmar aquí lo que me pasa, lo que me aqueja, lo que me acongoja.
Pero es tanto. Tanto, tanto. Tanto que pareciera que llevo meses con el nudo en la garganta. Tanto, que mis días se miden en cuánto me duele el corazón, en cuánto debo dejar atrás. En cuál será el sueño infantil que tengo que posponer esta vez.
Las explicaciones que le doy a esto son muchas: El crecer, el cambiar, el estar cansada a los veintiocho. Hoy, mi destino brilla en los astros.
La luna bajó con poca programación (gasp, una sorpresa) y me regaló un poquito de magia, de esa que se me había olvidado a medias. Me hizo mirar al cielo, a las estrellas —mucho más intensas, infinitas y trascendentales que yo— y arrullarme en mi propia pequeñez. Allá, en la nada, entre el polvo cósmico y la falta de oxígeno, entre los millonarios que buscan colonizar más y más, encontré que soy un puntito, y mis problemas un puntito más pequeño.
Que no soy la única que, a los veintiocho, tiene la vida un poco (bastante) patas arriba.
lunes, mayo 24, 2021
La melancolía.
Todos estamos un poquito tristes todo el tiempo, o eso dicen.
Si lo estamos, deberíamos abrazarnos más.
miércoles, mayo 19, 2021
martes, mayo 11, 2021
Sentir, hacer.
El otoño, a pesar de su naturaleza neutra y tranquila, parece moverme.
Se roba los colores del verano y me los obsequia a mí para deslavarlos. Se hace el ciego cuando me quedo con algunos, cuando los abrazo y destiño con mis lágrimas. Luego, me besa y me río. Me hiela los pies y me hace correr.
Es la antítesis del moverse o congelarse. Del cero o el cien. Del estar o desaparecer.
Entre la música, mis pasos, los colores y las letras, descanso yo. Un metamorfo que busca el calor pero no lo pide y que sonríe cuando se ve envuelto en mantas.
Mantas de amor, mantas de cobijo, mantas del otro que me cuida.
Tantos otros como las hojas que reposan en el suelo.
jueves, abril 15, 2021
WHU?
Otra de las cosas que he descubierto:
No sé si estaré cansada de explicarme o convencer, si el debate no será lo mío. Si he agotado ya una mecha que se suponía tenía que durar más tiempo.
Incluso ante las menores cosas me agota darme a entender. Aún cuando sé que no lo van a recibir mal, sólo tengo ganas de hacerme bolita y no decir una sola palabra nunca más.
Y esto viene de la persona que cuando camina al trabajo se imagina hablando en talk shows.
martes, abril 06, 2021
Los monoroles que no hago.
Hay un muchacho de ojos tristes que vive dentro de mí.
Le di un nombre en marzo. Tiene pestañas largas y el pelo revuelto; dedos que podrían ser de músico, largos y habilidosos. Pasó muchas cosas feas y, después de escapar pagando sangre, sudor y lágrimas, empezó a vivir una vida asombrosa en su simpleza.
Comer, trabajar, dormir. Seguridad. Un techo.
Soledad.
Cuando le atacaba la soledad, este muchacho daba lo que fuese por sentir el calor de otro cuerpo por unas horas. Luego, regresaba a su escondite.
Un día se chocó con otro muchacho. Hubiese sido otro día irrelevante de no ser porque el muchacho brillaba como las estrellas, y estrellas le hizo ver luego de invitarle a un café.
El salir de su simpleza también implicó sentir, y el muchacho pelea consigo mismo todos los días para no acobardarse con toda la taquicardia que ahora presenta su siempre tranquilo corazón. A veces se siente muy inadecuado, como si fuese un bebé que con suerte ha aprendido a llorar cuando se da un golpe y nada más.
Cuando todos han aprendido a sentir mientras tu dormías, se pregunta, ¿es justo pedir que te tengan paciencia?
Mirando al muchacho a su lado, todo emoción y entusiasmo, vuelve a sentirse inadecuado, pero sería mucho más cobarde volver atrás. Al mundo gris.
Vive en mí, pero lo miro desde lejos. Me gustaría decirle que sin querer, me di cuenta que tenemos en común esas cosas feas que sentimos (o no) y a las que a veces les hacemos el quite. Me gusta pensar que ambos, distintos como somos, vamos a poder sortearlo de alguna forma.
sentirsentirsentir
¿A dónde se fue la escritura prolífica?
Se fue, se fue, a sentir afuera, a vivir afuera. A moverse y hablar y no tener tiempo para su mundo interno. A ser música y palabras para otros. A decir te quiero y recibirlo de vuelta.
Pero el mundo interno reclama y arrastra. Como las olas, como las lágrimas.
Y llorar, a veces, no es suficiente, porque botas la emoción pero todavía no sabes —no puedes— explicar lo que sientes.
¿Cómo decirle al mundo lo que te pasa si ni lo entiendes tú? ¿Cómo se lo explicas a los que esperan tu serenidad, tu suavidad?
¿Qué pasa si recién estás construyendo cosas y esta es la impresión que das?
Ahogada en amor si poder encontrar consuelo.
lunes, noviembre 30, 2020
99%
Sólo el 22% de las personas considera en su futuro el deseo de tener hijos.
Mi yo onírica observó en silencio este gráfico, su ceño fruncido mientras intentaba descifrar la seguidilla de pensamientos que rondaban atropelladamente por su cabeza. Tenía sentido, ¿no? Al final, hay demasiadas variables involucradas para sólo decir que sí.
Después de un debate agitado del que ya no me acuerdo, otro par reveló un segundo gráfico:
El 99% de las personas cree que allá afuera hay un amor verdadero.
Y no sé si desperté después, pero hasta ahí me acuerdo. Ahora, escribiéndolo, pienso que tal vez la interpretación de los sueños algo tiene, pero no me quiero analizar.
jueves, noviembre 26, 2020
Ughhhhhh.
De verdad que los ríos a veces separan su cauce porque así les lleva la corriente y eso está bien.
miércoles, noviembre 18, 2020
Diógenes.
Cuánto de mí
serán yos guardadas,
llenas de polvo
en estos planos secos.
Cuánto de mí
serán cosas que no recuerdo
hasta que me hacen falta.
Cuánto de mí
serán cosas
que no he inventariado
pero me forman igual.
miércoles, octubre 28, 2020
lunes, septiembre 28, 2020
4380
Día curioso en el que supero mi marca de escritura desde 2009.
2009. Un año que recuerdo con cariño a pesar de las enormes pérdidas. Un año en que salí del algodón de la vida para sentir, sentir, sentir. Y vaya que sentí y amé y conocí y extrañé y lloré y mis palabras volaron como drenaje para cada uno de los alborotados latidos de mi corazón.
Las flores de ayer ahora son pausas. En el día más lleno de viento que recuerdo de lo que va del año, siento como si la mitad del tiempo la pasáramos congelados. En criogenia, con el cuerpo rígido, atrapado en un grito que no sabe dónde salir.
Sentir, sentir, sentir. Sentir tanto que te abruma, a veces. Hace poco mi papá me dijo que desde siempre llevo más energía que la que mi cuerpo puede acarrear, por eso me paso cayendo. Ahora que parece que toda yo es energía y el mundo mi cuerpo, sentí lo mismo por un rato y tuve que bajarle el ritmo.
Ahora, con este viento, siento que ya el mundo está volviendo a acoplarse a mi energía.
lunes, septiembre 21, 2020
La balanza.
Creo que hace unos meses había hablado de esto.
De cómo intuyo que la gente me ve, de cómo me pone contenta sentir que me deseen bien, que se alegren por mí. Es bonito porque quiero a mucha gente.
Soy un ser de octubre y primavera, tengo esta manía de siempre tender a sacar lo mejor de mí, de nunca estar satisfecha. Desde chica. Me he dado cuenta que ni siquiera es tanto una cosa de competencia, si no de estas ganas de siempre de querer vivir una vida extraordinaria. Y para eso, siento que yo debo serlo, también.
He visto otra gente extraordinaria nacida bajo cielos similares. Les veo empujar ese límite alto, alto, entre danza, entre voz, entre bondad e infinita creación, entre profunda belleza y elegancia. No me siento tan sola en mi cruzada, y sé que seguramente sus mentes a veces están en tormenta como la mía, pero verlos desde fuera me hace poner todo en perspectiva. Es como mirar una parte de ti, un poco, en otros universos y cuerpos.
A veces me llegan retazos de cómo me veo desde fuera y me gusta mucho. A esta Catie, desde fuera, la ver brillar, la ven reflexionar, la ven luchar con pasión por lo que le parece justo. Y me late fuerte el corazón.
Me hacen recordar con mucho cariño que debo, además de quererme, ser gentil conmigo misma, porque así danzo, amo y canto más bella que nunca.
martes, septiembre 15, 2020
viernes, septiembre 11, 2020
Espanto y empatía.
Es súper sencillo desconectarse. Fácil. Sin esfuerzo.
Vivir pretendiendo que no pasa nada, que el dolor del otro es algo que puedes ignorar porque si no lo pescas, nunca se registra en tu órbita.
Cuando miro hacia atrás y pienso en la Catie de hace diez años, creo que mucha de su plenitud en ese momento tiene que ver con que estaba desconectada. Su preocupación se limitaba a un puñado de personas cuyas vidas, también, estaban bastante desprovistas de preocupaciones.
El sufrimiento, la carencia, la pobreza, todas esas cosas que su propia familia había vivido una generación atrás y contra las que había luchado incansablemente para nunca más tener que enfrentarlas, eran algo que en aquel momento sólo era racionalizado por todos como flojera, como comodidad. En la búsqueda por asomar la nariz en un poquito de dignidad, parece que las personas quedan tan traumatizadas, tan expuestas, que el costo de lograr llegar al punto en el que están es observar para siempre su propio esfuerzo como algo único y extraordinario. (Y lograble). Porque nadie les ayudó.
A los que quedan atrás, nadie les ayuda tampoco.
El camino a la empatía, como antes he dicho, es doloroso; es un montón de mirarse al ombligo y cuestionarse e incomodarse y no conformarse con el nivel de comprensión que uno tiene ahora. Es juzgarte duro cuando te acuerdas de cosas como que no querías ir al Museo de la Memoria porque te habían hecho creer un montón de mentiras y tú tampoco lo cuestionaste más allá. Es ver a tus papás, a quienes les hacían ropa con sacos de harina y que se desmayaban de hambre cuando chicos y no entender cómo es que a ellos les mintieron también si estuvieron ahí mismo.
Es sentir el nudo en la garganta y escribir porque no sabes qué más hacer con estos ojos llenos de lágrimas y el dolor profundo e infinito que casi un país entero tiene mucho miedo de recordar y sentir por sí mismo.
jueves, septiembre 03, 2020
La traición.
¿Evitaré cosas para no añorar?
Me enfado conmigo misma porque no sé bien qué quiero; qué es, realmente, eso que ansío tanto. ¿Qué será esa falta que me llena la garganta de papel y me transforma en seda el corazón cuando me despisto?
miércoles, septiembre 02, 2020
Más o menos a 65 ppm.
Nunca te he pensado como mi amante
y, quizás, ya va siendo tiempo de que lo haga.
A ti te lloro, henchida en emoción. A ti dedico horas y horas de mi vida sin siquiera pensarlo dos veces. Tú prevaleces cuando lo que te acompañó se marcha una y otra vez; y ahí estás para secarme las lágrimas con besos de tétradas, armonías en terceras que flotan a un centímetro de mi corazón.
Me acoges con abrazos de sol, de agua, de susurros que sólo escuchamos las dos en lo más profundo de una fantasía. Tomas mis manos, mi voz, y la haces algo nuevo: algo tímido y esperanzador. Me besas los dedos, crudos y adoloridos, porque lo único que me importa es escucharte.
El sueño siempre te incluye, porque sin ti no tiene razón de ser, y nunca me había dado cuenta.
¿Sería tan importante aquello que quiero si tú no estuvieras ahí para hacerlo extraordinario?
jueves, julio 30, 2020
🎶
viernes, julio 24, 2020
Espejo.
jueves, julio 16, 2020
IV.
viernes, julio 10, 2020
*click*
miércoles, julio 08, 2020
Té.
lunes, julio 06, 2020
Los pequeños triunfos
domingo, junio 28, 2020
La espera (o el existir) eterno.
La incomodidad
jueves, junio 25, 2020
lunes, junio 22, 2020
Si la luna lo permite...
sábado, junio 20, 2020
Algún día, si soy famosa.
(Sí, puede que esté haciendo una competencia con mi contador de entradas anuales)
jueves, junio 18, 2020
¿Es rencor?
miércoles, junio 17, 2020
El checklist de la obsesión.
martes, junio 16, 2020
Nowhere man, can't you see me at all?
martes, junio 09, 2020
Y resulta que mi psicóloga (una vez más) tenía razón.
lunes, junio 08, 2020
El /crecer/.
viernes, junio 05, 2020
飌
Mientras camino, finjo que una fuerza invisible toma nota de mis pasos. Esta entidad observa cuidadosamente mientras cruzo la calle y le sonrío a las hojas en el suelo. Pausa un segundo, justo como yo, cuando la accidental paleta de colores —un pedacito de arte en medio de lo cotidiano— me roba el aire de los pulmones. Quizás, igual que yo, busca desesperadamente cosas bonitas para sentirse bien.
Y ahí es donde nuestra camaradería empieza. Un acuerdo implícito del que ninguno de los dos habla. Yo soy el cuerpo, la materialidad que tanto ansía; el viento es esa extensión invisible a la que no puedo acceder: la magia de diario. Yo doy un paso tras otro, con las manos en los bolsillos porque hace un poco de frío, y la brisa mueve los árboles y mi pelo, y vuelvo a sonreír porque sólo puedo imaginar cómo se ve desde fuera. Un trozo de arte, yo también.
En ocasiones nos volvemos un lienzo completo; el viento, las hojas, el cielo y yo: una mezcla de palpitaciones, luz y sombras que acompañan la más grande explosión de colores, el espectáculo diario cronometrado para mis ojos. Lilas, rosas, naranjas suaves, las nubes, suaves también, mi corazón acompañado en la suavidad.
El viento, cuidándome.
lunes, junio 01, 2020
Lazos.
viernes, mayo 29, 2020
Hábitos.
lunes, mayo 25, 2020
Let’s meet when the lilies bloom and say goodbye when they wither
viernes, mayo 22, 2020
lunes, abril 27, 2020
El ojo.
martes, agosto 20, 2019
Qué libriano de mi parte.
Y se me olvidó cómo hacer la aesthetic. O como no frenarme, pero el origen llama igual.
Mis fotos están en los rollos, esperando ser reveladas. Porque no se me olvida. Y los pies listos para ir descalzos, los vestidos para ser usados, el canto para armonizar. El corazón para amar.
El resto es volver a acostumbrarse, porque uno no se olvida de cómo andar en bicicleta.
Y de ahí, encontrar el equilibrio a pesar de lo torpe.
sábado, octubre 06, 2018
jueves, octubre 05, 2017
Tout va bien.
Después de tragar agua, de que me escocieran los ojos y nadar hasta no sentir el cuerpo, salí.
domingo, mayo 07, 2017
Airecito nuevo.
(Nada que un cepillo chiquitito no pueda arreglar).
Lo bonito del aire nuevo es que a todos nos afecta de formas diferentes; nos trae lo que necesitamos, nos recuerda lo que queremos. A veces nos da vuelta el mundo y nos lo ordena de forma distinta. Yo, que soy una plumita en el viento, recibo el aire nuevo sin enterarme mucho; en estos meses de (re)encontrarme, pareciera que soy como el cliché de la Pocahontas de Disney, moviéndome con el viento de un lado a otro.
Tal vez este aire nuevo, eso sí, me trae sorpresas que no me esperaba. Puede que se porte más bien como un airecito que da nanais en el pelo y afirma los pies. Que deja fluir al mismo tiempo que da el calor de lo conocido, de lo que a veces sólo se hace por disfrutar.
Shh, me susurra el viento al oído, esto lo has sabido siempre, esto sigue siendo tú. Sólo te lo estoy trayendo de vuelta porque... Y se ríe.
Parece que estás agarrando tu vuelo de vuelta, al fin.
martes, diciembre 27, 2016
miércoles, diciembre 07, 2016
¡!
Esa oscuridad que te llama a cerrar los ojos, que está presente cuando tu cuerpo está tan cerquita de otro, tanto, que puedes sentir cómo tu cara se abriga con el calor de la mejilla de alguien más. Y es oscuro e inquietante, eléctrico, casi; pero la anticipación es tan intensa como la calma de saber que una mano está entrelazada a la tuya, que te acunan contra un pecho cálido y te envuelve un perfume que no es tuyo, un perfume y una nube de menta que habla de expectativas que compartes con alguien más. La oscuridad te vuelve un ciego que se intoxica con otras sensaciones: el roce de unos labios, el retumbar de un corazón, el sabor de un beso conocido, su perfume, otra vez —ay, ese perfume que al día siguiente vas a buscar en tu ropa, porque estuvieron tan cerca—.
En medio de todo —¿o es después?— te preguntas si esta oscuridad funciona como un encantamiento, si hay algo en ella que te vuelve más valiente. Al final te respondes que no importa mucho, porque hay abrazos en la luz, antes y después. Es más como que funciona como un colchón para un cuerpo cansado, una brújula para alguien que busca guía.
Porque eso es al final. De alguna forma, los labios se encuentran sin esfuerzo, se acaricia lo que hay que acariciar y se encuentra aquello que nunca estuvo perdido, pero que tampoco fue buscado. Trae ideas, como sacarse los zapatos para que tus pies, siempre tan fríos, encuentren abrigo entre las piernas de quien te abraza.
Los abrazos, en la oscuridad, son como besos en el corazón, como un fuego suave en la base del vientre.
Esta oscuridad es rara porque sin ser tangible, cobija a quienes duermen juntos y se acurrucan en una pseudo cama improvisada. Auspicia besos dulces. Llega y se va dejando dos personas que de a poco abren los ojos y se sonríen.
jueves, noviembre 17, 2016
lunes, noviembre 14, 2016
Sigh.
Porque de pronto como que algo te hace sintonizar en la misma frecuencia, y es como si pasaras de ser un asteroide a la deriva a ser uno arrastrado por la fuerza gravitacional de un planeta entero. Y nadie ni siquiera se molestó en preguntarte a ti, el asteroide victimizado (tm), si querías pasar por ese planeta. Si era el momento adecuado para visitar un planeta.
¿Estás lo suficientemente protegido para no estrellarte, pequeño asteroide?
Entre todo, entre este empuje tan intoxicante e inevitable de la gravedad, entre la caricia sutil de este planeta —angustiante a la vez que emocionante—, te preguntas si el planeta sabe de su fuerza gravitacional.
Y la metáfora se muere, porque ni los asteroides ni los planetas tienen bocas para decirse cosas. Para besarse cosas. Y pareciera que cuando dejan de ser asteroides y planetas y se vuelven personas que entrelazan las manos en medio de la noche, que rozan nariz con nariz y se ríen bajito en la oscuridad, las cosas se tornan un poco más claras y todo se vuelve algo un poco más intercambiable entre los dos, que ahora son empujados por la misma gravedad.
¿Cierto?
Eso se imagina el asteroide, porque, ¿qué puede ser más claro que un beso? Así que orbitas alrededor del planeta en una explosión de luces. Y el planeta se mantiene ahí, silencioso.
Indiferente.
Y es ahí donde te indignas e intentas con toda tu potencia de asteroide soltarte de este terrible tirón de la gravedad, porque tú era feliz antes, vagando entre las estrellas. Y ese estúpido y feo planeta probablemente sigue pensando en algún viejo y brillante asteroide y quién sabe cuántos más están siendo arrastrados por su gravedad al mismo tiempo que tú.
Allá él. Allá tú.
Y si este asteroide tuviera banda sonora, probablemente sería Lemonade de Beyoncé. Porque esta personita detrás del cuerpo celestial trata tanto de cantar "boy, bye" que llega a dar risa.
Y todo sería tan fácil si las cosas se hablaran. Si por lo menos hubiera un corte limpio con el cual el asteroide se pudiera ir a recorrer el resto del espacio en paz para por fin volverse un planeta, un sol. Pero parece que las personas son más miedosas que los planetas, las estrellas, los asteroides y los soles, especialmente cuando tienen que verse las caras constantemente sin que sea incómodo.
La niña asteroide sigue su camino dejando una estela de luz a sus espaldas. A veces las estrellas le traen música y ella canta. A veces, una voz le responde a lo lejos. Siente empujones de gravedad de vez en cuando y, al buscar el origen de aquellos tirones, descubre con algo de sorpresa que el planeta sólo era un asteroide cuyo tamaño ella subestimó.
El otro asteroide a veces sonríe cuando la ve. Ella le sonríe de vuelta.
miércoles, octubre 05, 2016
Chronologie d'un baiser
No one knows you're suddenly holding hands, no one knows how fast your heart is beating (maybe the person beside you knows, but you're too nervous to ask.)
You can feel someone else's breath on your lips, you can feel someone else's heat on your skin. You can feel someone else's thumb caressing the back of your hand.
(You can feel the tension in the air, the moment before it happens.)
And then...
The kiss.
(Heaven.)
martes, agosto 16, 2016
domingo, febrero 14, 2016
domingo, octubre 18, 2015
lunes, septiembre 28, 2015
El cuchillo con mango amarillo
Estábamos almorzando y me puse un cuchillo especial. Uno feo que no corresponde a la colección bonita que tenemos para comer —ya no está completa, se nos perdieron algunos—, pero corta bien. Me acordé de mi mamá, que tiene su cuchillo regalón. Y te di y tu cuchillo con mango amarillo.
Al menos, al principio se veía lo amarillo, lo usaste tanto que en sus últimos días el mango era una cosa amorfa llena de cinta. Desde que tengo memoria te vi usarlo para pelar verduras y cortar cosas; los vestidos/delantales, el cuchillo amarillo y mi abuelita preparando una sopita rica. Creo que ha sido uno de los recuerdos que más me ha hecho sonreír porque me habla de lo cotidiano, y lo cotidiano, contigo, significa que estuviste cerca, ahí, siempre.
Es chistoso cómo funciona la muerte, al menos conmigo. Siempre que pienso en ti o te hablo me da por tutearte. Es raro porque nunca lo hice cuando estabas viva. Pero hablarte de usted no sé por qué no me sale; no sé si se debe a que tuteándote te siento más cerca... Honestamente, creo que es al revés: si no lo hago, te siento demasiado lejos. Más lejos de lo que puedo aguantar, y eso es un problema porque no me consuela irte a dejar flores al cementerio, no me consuela recordarte como lo hace el resto. Te recuerdo, sí, y te adoro cada día, te pienso y sonrío, pero no me satisface hacer cosas acá cuando ya no estás.
Por eso converso contigo en mi cabeza, cuando mi mamá se pone a rezar frente a tu nicho. No sé cuántas veces te he pedido disculpas por esos ratos que pude haber pasado contigo pero que no pesqué porque fui tonta; es complicado, porque sé que ya fue, que hay otro montón de momentos que sí pasamos, que sí fueron preciosos y únicos y de las dos y que no tiene mucho sentido lamentarse a estas alturas. ¿Lo peor? Sé que a ti no te gustaría que me lamentara. Me hablarías con ese tono tan tuyo: "No piense en esas cosas, mijita". Pero, pucha, soy humana y me frustra el tiempo.
Me frustra por la nieta que no viste. No sufro tanto por el anillo de oro que no me gané cuando aún ibas a mis premiaciones en La Ssalle, pero sí por la Catalina que no te pudo cantar todo lo que hubiese querido. Me frustra tanto que mi voz haya agarrado vuelo después de que te fueras, porque aún me acuerdo cuando me temblaba la voz a los ocho años pero canté igual en el escenario porque mi abuelita estaba de cumpleaños y yo le dedicaba esa canción que tanto le gustaba. Y creo que de no ser por ti, abuelita, nunca le hubiese puesto tanto amor a cantar.
Ni en tu funeral sabía cantar todavía. Qué triste.
Sé que esta nieta de ahora te tendría muy orgullosa. No soy ni por asomo la mejor y me queda aún tanto, tanto por crecer, pero la magia contigo es que uno se sentía genial solamente con saber que estábamos convirtiéndonos en mejores personas. Siempre decíamos con mi papá que eras como Muriel de Coraje, con ese pelo blanquito y nebuloso y tu sonrisa llena de amor, con esa paz de abuelita tierna que nadie más tenía. Sé que te podría decir ahora "abuelita, voy a hacer doblaje de monos chinos" y tú serías mi fan número, sin importar si entiendes mucho o no; que te podría cantar con esa voz más confianzuda de ahora y me dirías "¡Bravo, bravo, bravo!" aunque desafinara un poco. Y aunque no fuera eso, abuelita, aunque fuera sólo uno de esos estornudos que remecían toda la casa, aunque fueras tú acostada con mi hermana, o gruñéndole al John porque te olfateaba la comida. Me faltó tiempo y te quiero aquí.
Es como adecuado que el único que esté viéndome escribir esto es el Gaspar. Un regalo, un pedacito tuyo más que estoy segura también te extraña. Todos los días, como yo, no sólo hoy que estás de cumple. Cuando apareces en mi cabeza trato de hablar contigo porque me da susto llorar si hago otra cosa —mírame hoy, que te escribí y acabé moqueando y con los ojos hinchados—. No sé si estoy voy a terminar esta... ¿carta? ¿Desahogo? No se ve como que tenga un verdadero fin, porque podría llenarla de más cosas: de cómo me hiciste pegarle a mi primo cuando me tiró un Kame Hame Ha y me dejó sangrando la nariz, de cuando te acercabas y me decías "¡Ñau! Te como" y yo me deshacía en risas, de cómo me hiciste mi primera sopita. De cómo fuiste mi segunda mamá. De cómo los recuerdos del día que te fuiste están teñidos de un color feo y lento.
Puedo cortar esto diciendo, eso sí, que ahora tú y yo somos algo así como una conversación constante; a veces se pausa, pero nunca se corta. Algo que está como por debajo, cerquita del corazón, a mano para cuando lo necesito. Mira hoy, por ejemplo, que de un momento a otro me di cuenta que el cuchillo con mango amarillo se fue contigo.
miércoles, agosto 12, 2015
Mmmm.
Es como sentirse rodeada de ozono; no sabes si los rayos vienen o se van. No sé si estoy tranquila porque sobreviví una tormenta —puede o no puede que supiera de ella— o si esta tranquilidad es nada más como ese rayo de sol entre las nubes, cuya sonrisa cálida te dice "afírmate, que esto nada más está comenzando".
Siempre he arrugado la nariz cuando alguien dice "qué feo que está el clima", no me gusta ser fatalista.
Después de todo, el agua que cae del cielo sirve para matar la sequía.
miércoles, julio 22, 2015
viernes, junio 26, 2015
Ser un botón.
miércoles, abril 08, 2015
Un pensamiento.
Me recuerda un poco a lo que dijo una amiga sobre el Big Bang, y como ella y yo éramos partículas muy pegaditas en ese instante donde todo comenzó, que por eso ahora es tan fácil seguir así de juntas, aunque parezcamos seres distintos por fuera.
Entonces, es ahí donde me pregunto: ¿Cuántas partículas habrá realmente orbitando cerca de mí? A escondidas, disfrazadas de gente que en un principio parece tan lejana como la Vía Láctea y Andrómeda.
Pero que —eventualmente, tal como esas dos galaxias— están destinadas a colisionar y fusionarse.
domingo, enero 25, 2015
Zienab Hamdan — The day when the tables turn
Two years later
A girl sits in front of her ex lover.
He doesn’t say a word
And her heart doesn’t ache for him anymore.
Her hair is longer than it’s ever been.
She is even more beautiful than the day he left her.
And at that moment,
He panics.
He lost her.
And he can never have her back.
He can just watch her be beautiful
And in love
With someone else.
martes, diciembre 23, 2014
domingo, diciembre 14, 2014
Confirmación
Llena de luz.
jueves, noviembre 27, 2014
Ra.
"Tienes que acordarte de esto en la manaña".
Desconozco si ahora te recuerdo más encantador de lo que fuiste en realidad, si sólo es mi mente demasiado imaginativa creando un escenario donde el día y la noche se miran como si se conocieran de toda la vida. Me consta que sí nos conocemos más de lo que pienso y que a ti te frustra que no lo sepa, me lo dijiste en otro sueño (uno que curiosamente recuerdo a la perfección), pero, ¿qué le puedo hacer? Tú mismo me dijiste aquella vez que primero tengo que volver a encontrarme, que los fantasmas me tienen que dejar de asustar y que los ángeles... ¿Qué me dijiste sobre los ángeles? ¿Era importante? O quizás sólo tragicómico, como el hecho que recuerde que estabas usando un gorrito adorable y no esta pieza importante de información.
De todas formas, sólo quería que supieras que lo intento. Y que soñar contigo me hace feliz, aunque mezcles los panteones griego y egipcio.
Te estoy buscando,
Nyx.
domingo, noviembre 09, 2014
lunes, noviembre 03, 2014
De sueños sobre fantasmas y música.
domingo, noviembre 02, 2014
Just my luck.
En respuesta, yo escribiría uno que se llame "Cómo descrushearse en 0.01 segundos", con un subtítulo que diga que mi suerte apesta.
Hojalata
When a man's an empty kettle
He should be on his mettle
And yet I'm torn apart
Just because I'm presumin'
That I could be a human
If I only had a heart
jueves, octubre 30, 2014
lunes, septiembre 29, 2014
Un mensaje para el ángel.
Tienes que estar contento o, al menos, no tan celoso. ¿Te acuerdas cuando decíamos que los celos eran muestra de verdadero amor? Bueno, ya no pienso así. Varias cosas de las que pienso han cambiado, en realidad; pero creo que hubiésemos podido cambiar juntos, eras —eres— muy inteligente. Y creo que lucharías por las mismas cosas que yo.
No sé si te escribo esto pensando que existes en alguna clase de plano que ni siquiera Kler puede alcanzar. Si me miras, si te enojas por algunas cosas de las que hago, si te ríes porque sigo siendo una ridícula. Probablemente sí te ríes. De lo que no me cabe duda alguna, eso sí, es que me amas, como yo te amo a ti. Cada día más, y se me hace nudito la garganta de sólo pensarlo. Y Something. Y Come What May. Y sé que eres un llorón también. Shame on you.
Pero sé otra cosa, y tampoco me cabe duda de esto: Quieres que yo siga adelante.
Sí, bueno, ambos somos unos tarados celosos por mucho que lo odiemos. Y sé que antes muertos que separados, o compartidos.
Pero. Welp.
Así que voy con la idea de que no te gustaría que me quede estancada, menos aún considerando las circunstancias de tu existencia. Por mucho que te duela, por mucho que me duela a mí. Porque sé, sabes, que estaría dispuesta a esperarte eones. Y eones, y eones. Y eones.
Y creo que nunca dejaré de hacerlo, pero tampoco seré un cascarón vacío. Vivo para amar. Amo para vivir.
Y quizás no pueda tener el amor de ensueño que tenía contigo (demasiado de ensueño), pero sí me esforzaré —ya lo he hecho— para ser feliz.
Y si de pronto me nace ser feliz recibiendo y dando besitos, bueno, oops.
No te voy a decir que estoy enamorada, porque no lo estoy aún. Incluso puede que esta no sea la ocasión para enamorarme, pero estoy contenta. Extrañaba esa sensación de quedarme hablando con alguien hasta quedarme dormida, el dedicarnos canciones, el que me digan que soy perfecta aunque aún me falta mucho para serlo.
El reírme a carcajadas por un humor de dos.
Tienes que estar mirándolo con rayitos en los ojos. Yo en tu lugar haría lo mismo. Ni siquiera sé si es bueno —nunca tan bueno como tú, eso descontado. Quedaste como el modelo a seguir, imposible de alcanzar—, pero me saca sonrisas. Y por ahora, eso es más que suficiente para mí.
Lamento mucho, angelito, que al final hayan logrado construír una pared entre nosotros. Pero te voy a asegurar algo: El amor es una cosa curiosa. Y yo, que tengo el corazón grande, tengo mucho espacio para amar.
Y nunca nadie, nadie, va a usar el enorme espacio que sólo tienes tú.
Después de todo, We Know They Won't Win.

